James Nachtwey es tal vez el fotógrafo de guerra vivo más famoso del mundo.
Me llamó la atención de él su apariencia de persona imperturbable que, sin embargo, parecía esconder un atisbo casi imperceptible de actitud vigilante.
Recuerdo también que pensé que ese rictus un tanto de misántropo podría deberse a los horrores que había presenciado, que habían "emulsionado" la película de la expresión de su rostro.
Me gustó también ese sentido casi religioso que daba a su profesión. Ser fotógrafo es para él una misión en el sentido religioso de la palabra.
Y me sorprendió gratamente cuando, al día siguiente de la entrevista, me saludó cuando me vio pasar por la calle desde la terraza de bar en la que estaba con su pareja, una bella oriental.
Subo aquí un comentario a una exposición suya en PhotoEspaña 2000 y la entrevista que le hice con motivo de aquella exposición.
Foto: Charlie Cole para la revista "Time".
